PAU Y MARCO DESPUÉS DEL POSTRE

TE AMO

sábado, mayo 13, 2006

NUESTRO CUARTO CUMPLEMES

Sábado 13 de mayo, nuestro cuarto cumplemes. Parece la película Carretera Perdida (no por perdida sino por carretera, oscura, triste y fría): una hora de espera en un lugar perdido camino a Coronel sirvió de escenario para comenzar a festejar nuestro aniversario, con mucho frío y una considerable hambre por disfrutar un plato único que nos esperaba solidario, nos aventuramos sin querer en la parte trasera de una camioneta anónima de un chofer anónimo y nos sentamos luego en unas rústicas sillas de mesones largos (como la mesa de Té Club) y manteles de envolver y todos alrededor de nosotros, después de un rato de espera, aplaudieron alegremente. Parecía una película: creímos que eran cómplices de nuestro festejo y nos estaban celebrando pero, a la salida de la cocina, un batallón de mozos venía con los platos de un rico pescado frito único, con papas cocidas en el punto justo como para ser casi manzanas y, siendo bien honestos, ese fue el motivo de tal algarabia. De todas maneras, luego de comer, la gente siguió aplaudiendo, sin ponerse de pie pero aplaudiendo. Se escuchaba algo de un hispano galeón que desde la montaña dice que no hay que beber agua en un entierro ni gasolina porque shhh, shhh nadie lo sabrá, nadie lo sabrá y, tal vez, sí lo saben, sí saben que nuestra vida juntos merece los aplausos que le entregan al pescado frito único, único porque estaban con nosotros celebrando sin saber nuestro cuarto mes de vida. Y siguieron los aplausos y, por un momento, o uno de tantos momentos, las luces nos iluminaron sólo a nosotros, la música se escuchaba muy lejos, porque shh, shhh, todos lo sabrán, porque fueron cómplices nuestros una vez más y, como siempre, supimos que ni siquiera importaba el lugar, ni esa carretera perdida, ni la camioneta con el viejito que hacia acrobacia para no caerse y que no se parecía a Bill Pullman y que desapareció de repente sin despedirse (como en una película de David Lynch...lo del desaparecimiento, no lo de no despedirse, porque en sus películas, Lynch exige que los actores sean educados...). Y siguieron los aplausos que celebraban que hay cosas que pasan pocas veces en la vida y, cuando pasan, no hay que dejarlas pasar...

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