PAU Y MARCO DESPUÉS DEL POSTRE

TE AMO

miércoles, septiembre 20, 2006

Madredeus de paso por Coquimbo


Y empieza todo con la historia de Henry y June y una pelìcula que no vimos porque nos vimos y dejamos de ver lo que ocurría nuestro alrededor, y se desdibuja todo lo que nos rodea y nos rodeó la tarde en que te sentí reir y nos reímos mucho y nos seguimos riendo, mientras June ya no es la misma y su marioneta tampoco. Henry y June y Uma Thurman cuando aún no comenzaba a desvanecerse entre los huesos japoneses y las radiografías de un western mexicanamente japonés. Y la película siguió y nos reímos más. Algo en tus labios color carmín, sugiere que vayamos al grano, me gustas tanto, quisiera beberme tu nombre, me gusta tanto que no sé por dónde voy, pero sé que me das y es lo que me hace volar hacia ti, bebiéndome nuevamente tu nombre en un taxi, una micro y los microespacios iluminados. Microclubes que nos fueron acogiendo, con amor en el lugar donde nos vieron desaparecer y reaparecer riéndonos, como si nadie nos notara, como si no vieran las pantallas que recorren la ciudad. Y el humo popular llenaba las salas, mezclándose con la menta que nos inundaba. Humo Popular. Amor popular. Y te decía que nuestro amor sería Popular. Y hoy nos lee mucha gente, muchos nos acompañan haciendo un enorme círculo de amor sin que nadie se diera cuenta, como los círculos en los campos de trigo que aparecen de noche, los círculos de trigo y los mensajes extraterrestres que envían personas que necesitan que alguien en otra parte del mundo sepa que existen y que pasan noches haciendo círculos en trigales, para que otros vean que no están solos en el universo. Y de a poco nuestro amor se fue haciendo popular y nuestro camino también, una lucha de gigantes que nos advierte lo cerca que estamos de reencontrarnos otra vez y otra vez entre cerros frente al mar frente al cielo frente a la carretera que nos lleva y trae y nos devuelve al mismo lugar. Y resistimos, ergidos como siempre, soportando la distancia sin rendirnos. Don't Give Up, you're not beaten yet.
Don't give up, you know it's never been easy.
Don't give up, 'cause I believe there's the a place where we belong.
Precisamente, no nos rindamos, porque no estamos abatidos por la distancia, y sabemos que no ha sido fácil. No nos rindamos, porque encontramos el lugar donde pertenecemos y queda entre tú y yo y nosotros mismos, los mismos que han hecho suyos los rincones más públicos y los espacios abiertos más privados, privados de amor, por eso los llenamos de nuestro amor chill out, downtempo, acelerando cada vez más hasta cortar nuestras respiraciones, envolviéndolas en cajas de regalo que se multiplican en el mar casi proféticamente, entre los barcos que vienen, se van, vuelven y se dedican a otra cosa luego de un tiempo, porque tienen sed de gol, pasión por el fútbol y Coquimbo Unido le ganó a La Serena hace unas semanas y se lo merecen, porque los puertos siempre merecen ganar por lo menos en fútbol. Y por eso el puerto no se parece a las historias de Lisboa que canta Madredeus, porque la melancolía se termina cuando tú llegues acá.

Te amo.

1 Comments:

  • At 12:32 p. m., Blogger Perséfone said…

    Me he dejado llevar como en un texto de Cortázar, por aquellos espacios públicos que les dieron cobijo y que los reunió como tantas veces.

    Mi abrazo a ambos.-

     

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